Abril de 2.006

Cafè de les Delícies (Barcelona)

Passetjada

Viaja a través de los prolegómenos de la curva, sube y baja, asciende y desciende, en ocasiones varias veces, rodeando monumentos que son otras curvas. Marisa Ordóñez, tanto en su producción pictórica como en escultura, emplea la mujer como eje principal de su discurso plástico.

La presencia femenina no es un ideal de belleza, porque no pretende ser descriptiva, sino que, a través de dibujos de clara ascendencia escultórica, muy próximos al primitivismo, elabora una técnica mixta, pintura de gran cromatismo, aunque sin introducir excesivas tonalidades ni variantes cromáticas. Simplifica la forma, elimina ángulos y líneas rectas, abusando de la curva y de las conformaciones circulares o semicirculares, evidenciando un interés claro en mostrar al espectador el protagonismo de la mujer.

Hay un principio de realismo que subsiste, perdurando en la vitalidad encontrada de la armonía formal, que descansa en el signo, gesto, curva, expresión fugaz, buscando ir más allá de la actitud efímera, dado que no capta el momento, sino el instante del momento. Pero, lo hace de tal manera, que la inmortaliza, es decir que, sin renuncia al gesto, es capaz de viajar a la velocidad de la luz, permitiéndole ser divina y humana a la vez.

Joan Lluís Montané De la Asociación
Internacional de Críticos de Arte

Obra

Su texto...1